Temporada alta
Cuando aterrizas en Tarapoto entre mayo y septiembre, el sol y el cielo despejado te reciben de inmediato. Durante estos meses, la ciudad vive su época más seca, con temperaturas que suelen rondar los 30 °C, lo que facilita las caminatas por la selva. El ambiente es animado y las calles se llenan de movimiento, reflejando un ritmo de vida acelerado y alegre que se percibe desde el primer momento en que sales del avión.
En junio, la energía alcanza su punto máximo con la Fiesta de San Juan, la celebración más importante de la región. Podrás ver cómo los habitantes locales se reúnen cerca de los ríos para disfrutar de la música y la gastronomía tradicional en un ambiente festivo. Es el momento ideal para explorar las cataratas cercanas, ya que los senderos están firmes y el acceso a las pozas de agua es mucho más sencillo debido a la ausencia de lluvias constantes.
Temporada baja
La llegada a Tarapoto entre octubre y abril ofrece una perspectiva distinta, marcada por cielos nublados y lluvias frecuentes que transforman el paisaje. Aunque el calor persiste, la humedad aumenta y la vegetación adquiere un tono verde intenso y profundo. Es una etapa más tranquila, donde el ritmo de la ciudad se vuelve pausado, permitiéndote observar la vida cotidiana de los residentes sin las aglomeraciones de visitantes habituales.
Durante estos meses, las lluvias alimentan los caudales, haciendo que las caídas de agua luzcan mucho más potentes y sonoras. Aunque algunos caminos pueden volverse lodosos, la experiencia de navegar por las lagunas es especial debido al nivel elevado de los ríos. Si buscas una conexión más directa con el entorno natural y prefieres una estancia relajada, esta temporada te muestra el lado más salvaje de la selva.