Temporada alta en Seúl
La primavera de marzo a mayo y el otoño de septiembre a noviembre muestran a Seúl en su faceta más amable. Al aterrizar, te recibe un aire fresco y cielos despejados que invitan a recorrer cada rincón a pie. Los parques y colinas se cubren de flores de cerezo o follaje rojizo, transformando el paisaje urbano en un escenario de colores intensos.
La vida social se traslada a las orillas del Río Han, donde verás a residentes y viajeros disfrutando de picnics hasta tarde. El ritmo de la ciudad se vuelve festivo con eventos culturales al aire libre y caminatas por los jardines del palacio Gyeongbokgung. Es la época ideal para experimentar la armonía entre la naturaleza y la arquitectura moderna de la capital.
Temporada baja en Seúl
El invierno de diciembre a febrero y el verano en julio y agosto traen condiciones climáticas más marcadas. Al bajar del avión durante el verano, notarás una humedad intensa que precede a las lluvias monzónicas, mientras que en invierno el frío seco define el ambiente. La ciudad responde trasladando su energía a los amplios espacios interiores y centros comerciales subterráneos.
A pesar de las temperaturas extremas, la capital ofrece actividades únicas como el patinaje sobre hielo en plazas públicas o festivales de nieve. En verano, los museos y galerías se convierten en refugios frescos para los visitantes que buscan escapar del calor. Es una excelente oportunidad para conocer la vida cotidiana de los habitantes de Seúl cuando la ciudad está un poco más tranquila que en los meses más concurridos.